Señor Genaro, aquí Nixon, ¿me da permiso para alunizar?

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Hay historias tan surreales en este planeta que a veces podemos preguntarnos si los extraterrestres no somos realmente nosotros. Todo comienza en Talca, Chile una mañana soleada el día 25 de Septiembre de 1954 ante una notaría de registros. Un hombre llamado Genaro Gajardo Vera, abogado de profesión y hombre avispado hasta límites insospechados llegó a la mesa de registros de propiedad y comenzó a firmar una solicitud en la que declaraba a la Luna, el satélite de la tierra como su propiedad. Este señor cumplía los dos requisitos indispensables para declarar el astro como suyo ya que había publicado 3 anuncios por palabras en el Diario Oficial avisando que si alguien tenía algún derecho sobre la luna que lo ejecutase inmediatamente. El segundo requisito era algo mas caro: depositar 42.000 pesos de aquel entonces en el registro.

Imaginemos la cara de los registradores ante tal inusitado papel de registro. Según parece el notario declaró al sr. Genaro lo siguiente:

La inscripción cumple con los requisitos: es un bien cierto, pertenece a la tierra, tiene deslindes y dimensiones, pero te van a tildar de loco

, “No importa”, declaró el señor Genaro.

Lo cierto es que en 1954 la exploración de la luna era un objetivo a largo plazo y nadie se planteaba seriamente el alunizar de forma inmediata. Pero en 1969 los americanos ultimaban los preparativos para la histórica misión del Apolo XI y alguién entró en las oficinas de Nixon con una noticia sorpresa:

Señor, no podemos alunizar en la luna porque según un registro de patentes de Chile, la luna pertenece a un señor que la registró en 1954. de nombre genaro Gajardo señor.

Imagínense la cara de Nixon al escuchar esto. Tras estudiar el caso, el equipo de Nixon quien sabe si medio en broma o medio en serio decidió hacerle llegar un comunicado al abogado chileno a través de la embajada norteamericana de Santiago de Chile. En el comunicado firmado con Nixon decía lo siguiente.

Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que le pertenece“.

A lo que Gajardo respondió con el siguiente comunicado;

En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente“. [Wikipedia]

La historia no acaba aquí, ya que si algún país quiere volver a alunizar en la segunda década del siglo XXI (China, es la mejor situada para lanzar un módulo antes de 2021) tendrá que pedirle permiso al gobierno Chileno ya que antes de fallecer en 1998, este abogado legó en su testamento la Luna al pueblo chileno, documento registrado en una notaría de Santiago de Chile. En dicho testamento quedó expresado: “Dejó a mi pueblo la luna, llena de amor por sus penas”.

Vía: geek

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